
50 años…
Según como se diga, en el tono que se diga, en el sentido que se diga… suena a algo duro, pesado, cansado…, pero al fin y al cabo no es más que una cifra, que una edad, que un momento que se alcanza en la vida…, aunque en la vida que vivimos tenemos tendencia a convertir los números redondos en motivos de eventos especiales… y más cuando ese evento especial marca la cifra de medio siglo…
Medio siglo de vida…, cincuenta años de vivencias de todo tipo…, cinco décadas que seguro que pueden agruparse como tales, para ser recopiladas en el parámetro que pueda medir el caminar por ellas…
Hoy cumplo 50 años, hoy llego a esa edad que muchos parecen querer temer alcanzar, pero a la que todos deberíamos ansiar esperar llegar, porque es síntoma de que aquí estamos, de que hemos vivido todos los años vividos y que seguimos aquí… caminando para seguir viviendo más y más mientras la vida nos siga dando su regalo diario…
50 años…
Mucho tiempo en el que ha habido tiempo para mucho y a su vez para poco, en el que las vivencias y los recuerdos se agolpan amontonados, pugnando por ser los que estén ahí en la primera línea de los gratos recuerdos. Pero a su vez hay también olvidos que no regresan, momentos perdidos o que no llegaron a ser vividos y que por ello no están ahí…, en el almacén de las vivencias…
Cumplir años es crecer, es madurar, es aprender, es mejorar día a día para que el siguiente sea aún mejor y aunque no siempre se consiga ese objetivo, aunque más bien sea al contrario y lo habitual sea caer y caer…, hemos de seguir levantándonos para seguir creciendo y mejorando. Ese es el objetivo de cumplir año, crecer y mejorar.
Hace ya casi 4 años, sin razón aparente y sin que ninguna cifra redondeada marcase ese porque, escribí unas palabras que siguen vigentes hoy en día y que a pesar del tiempo pasado son igual de fieles y válidas, porque al fin y al cabo, eran mi sentimiento ante el hecho de hacerme mayor… y sin duda, cumplir 50 años te lleva a oír esa expresión tan repetida: “Te haces mayor…”
Y si, es verdad…, me hago mayor y por eso ese día escribí esto que valía entonces y vale ahora…
“Los años pasan..., la vida nos enseña..., a seguir..., a luchar cada día más..., pero también nos hace decir: "me hago mayor". Y en esa expresión de me hago mayor quedan implícitas rendiciones, limitaciones... Y una de las cosas que la vida me ha enseñado, o que he aprendido viviéndola es que eso no es..., no debe ser así...
Los años pasan y eso es algo indiscutible, algo inevitable y una realidad incuestionable, pero de ese avanzar de los años hemos de aprender..., hemos aprendido, he aprendido y por ello, a pesar de la ironía de decir que me hago mayor, lo cierto es que en ese "crecer" he crecido... y hoy en día vivo cada cosa, cada instante, cada momento con una intensidad y con una sapiencia que no cambiaría por nada....
Son más años sin duda, pero son también sensaciones más intensas, más sabias, más vivas... y por ello cada paso que doy lo vivo, lo siento, lo abrazo como algo que no tiene precio...
Me hago mayor y en parte doy las gracias porque ese ser mayor... hace que saboree un beso como nunca lo he saboreado, que aprecie una caricia como nunca la ha apreciado, que sienta un abrazo como nunca lo he sentido... Hoy en día lo que siento se incrementa, lo llevo dentro de mí y hago que sea un regalo que atesorar...”
Y hoy, el día en que mi Cincuentenario llama a la puerta, estas palabras escritas un día sin causa aparente…, siguen vivas, siguen latiendo y siguen reflejando todo lo bueno que tiene crecer…, madurar…, cumplir años…
Y si…, sin duda cumplir años tienes sus desventajas, pero… ¿quién quiere pensar en desventajas cuando es tan bonito pensar en las ventajas…?
50 años…, toda una vida… o incluso dos….
Según como se diga, en el tono que se diga, en el sentido que se diga… suena a algo duro, pesado, cansado…, pero al fin y al cabo no es más que una cifra, que una edad, que un momento que se alcanza en la vida…, aunque en la vida que vivimos tenemos tendencia a convertir los números redondos en motivos de eventos especiales… y más cuando ese evento especial marca la cifra de medio siglo…
Medio siglo de vida…, cincuenta años de vivencias de todo tipo…, cinco décadas que seguro que pueden agruparse como tales, para ser recopiladas en el parámetro que pueda medir el caminar por ellas…
Hoy cumplo 50 años, hoy llego a esa edad que muchos parecen querer temer alcanzar, pero a la que todos deberíamos ansiar esperar llegar, porque es síntoma de que aquí estamos, de que hemos vivido todos los años vividos y que seguimos aquí… caminando para seguir viviendo más y más mientras la vida nos siga dando su regalo diario…
50 años…
Mucho tiempo en el que ha habido tiempo para mucho y a su vez para poco, en el que las vivencias y los recuerdos se agolpan amontonados, pugnando por ser los que estén ahí en la primera línea de los gratos recuerdos. Pero a su vez hay también olvidos que no regresan, momentos perdidos o que no llegaron a ser vividos y que por ello no están ahí…, en el almacén de las vivencias…
Cumplir años es crecer, es madurar, es aprender, es mejorar día a día para que el siguiente sea aún mejor y aunque no siempre se consiga ese objetivo, aunque más bien sea al contrario y lo habitual sea caer y caer…, hemos de seguir levantándonos para seguir creciendo y mejorando. Ese es el objetivo de cumplir año, crecer y mejorar.
Hace ya casi 4 años, sin razón aparente y sin que ninguna cifra redondeada marcase ese porque, escribí unas palabras que siguen vigentes hoy en día y que a pesar del tiempo pasado son igual de fieles y válidas, porque al fin y al cabo, eran mi sentimiento ante el hecho de hacerme mayor… y sin duda, cumplir 50 años te lleva a oír esa expresión tan repetida: “Te haces mayor…”
Y si, es verdad…, me hago mayor y por eso ese día escribí esto que valía entonces y vale ahora…
“Los años pasan..., la vida nos enseña..., a seguir..., a luchar cada día más..., pero también nos hace decir: "me hago mayor". Y en esa expresión de me hago mayor quedan implícitas rendiciones, limitaciones... Y una de las cosas que la vida me ha enseñado, o que he aprendido viviéndola es que eso no es..., no debe ser así...
Los años pasan y eso es algo indiscutible, algo inevitable y una realidad incuestionable, pero de ese avanzar de los años hemos de aprender..., hemos aprendido, he aprendido y por ello, a pesar de la ironía de decir que me hago mayor, lo cierto es que en ese "crecer" he crecido... y hoy en día vivo cada cosa, cada instante, cada momento con una intensidad y con una sapiencia que no cambiaría por nada....
Son más años sin duda, pero son también sensaciones más intensas, más sabias, más vivas... y por ello cada paso que doy lo vivo, lo siento, lo abrazo como algo que no tiene precio...
Me hago mayor y en parte doy las gracias porque ese ser mayor... hace que saboree un beso como nunca lo he saboreado, que aprecie una caricia como nunca la ha apreciado, que sienta un abrazo como nunca lo he sentido... Hoy en día lo que siento se incrementa, lo llevo dentro de mí y hago que sea un regalo que atesorar...”
Y hoy, el día en que mi Cincuentenario llama a la puerta, estas palabras escritas un día sin causa aparente…, siguen vivas, siguen latiendo y siguen reflejando todo lo bueno que tiene crecer…, madurar…, cumplir años…
Y si…, sin duda cumplir años tienes sus desventajas, pero… ¿quién quiere pensar en desventajas cuando es tan bonito pensar en las ventajas…?
50 años…, toda una vida… o incluso dos….